Etimología de la palabra «Dragón».

El vocablo «dragón» proviene del latín draco, y este a su vez proviene de la palabra griega drákon, que significa serpiente, aunque también tiene una segunda acepción: la de vigilante o guardián, ya que el vocablo drákon significa «que mira con la vista fija», haciendo referencia a los ojos de las serpientes y otros reptiles que carecen de párpados y siempre parecen mirar fijamente, y aludiendo, por analogía, a los guardianes, ya que estos deben cumplir con la cualidad de mantener los ojos siempre abiertos, para llevar a cabo su función de vigilancia adecuadamente.

Es importante recalcar este nexo entre el dragón y la serpiente, pues varios de los mitos universales sobre la serpiente han sido asimilados históricamente a mitos sobre el dragón, ampliando en forma considerable nuestro ámbito de investigación. Así lo encontramos también en el egipcio Apofis o en el mesoamericano Coatl. El dragón, en su forma más primitiva, no tenía extremidades.

Hacia el año 1610, aunque ya para entonces el dragón era representado alado y con dos o cuatro patas, un diccionario, el Tesoro de la Lengua Española o Castellana, en su definición de dragón, confundía ambos términos (serpiente y dragón), y señalaba que:

Dragón. Serpiente de muchos años, que con la edad ha venido a crecer desaforadamente; y algunos dicen que a los tales les nacen alas y pies en la forma que los pintan. Díjose dragón, en latín draco, nis, del nombre griego [drakôn], a verbo [derkein], videre; porque según escriben los naturales es de perfetísima vista.

Como señala el texto, los naturalistas se tomaban muy en serio la existencia de los dragones incluso bien entrado el siglo XVI, con descripciones e ilustraciones heredadas de la tradición, de los artistas renacentistas y de los bestiarios medievales.

Fig. 6 - Ilustración dragones medievales

Sin ir más lejos, el tratado Historiae animalium, del naturalista suizo Conrad Gessner, publicado en cinco volúmenes entre 1551 y 1558, es considerado por muchos como el libro que inició la zoología moderna, y en el tomo sobre las serpientes dedicó todo un apartado a los dragones, con detalladas descripciones sobre su biología y costumbres. Y es que el dragón como figura ha tenido un impacto especial en la cultura humana, como vamos a ver a continuación al revisar algunos de sus mitos más relevantes y, principalmente, la simbología asociada a ellos, cuyo significado a veces es manifiesto y fácil de dilucidar, aunque no siempre.